3 de abril de 2006

“¿Con qué puedo robar hoy?”

No se me ocurrió otro título. Quizás porque esté perdiendo la creatividad o quizás porque sea una de las preguntas que más escucho hacerse a la mayoría de los periodistas en la actualidad. Hay tanto para mejorar…
El periodismo local es tan, pero tan pobre que a veces nos da retraimiento formar parte de todo esto, pero a menudo tratamos de seguir poniéndole ganas para progresar entre tanta ociosidad.

La actitud de la mayoría (no todos) los periodistas que trabajan en medios gráficos hoy por hoy, parece ser la de llegar y tratar de ver como hacer para terminar con su trabajo lo más rápido posible y con el menor esfuerzo necesario.
Cuánta impotencia! Porque algunos tenemos mucho para mejorar, pero tantas ganas! Vivimos buscando el progreso en silencio; vivimos mirando a nuestro costado para ver que más podemos aprender; vivimos tratando de corregir nuestros errores y tratando de cumplir con las demandas lo mejor posible. Pero muchas veces, todas esas ganas chocan con la realidad y van a parar al tacho de la basura cuando vemos que hay otros que se esfuerzan tan poco….tan poco que ni siquiera lo intentan. Ni siquiera buscan las noticias, ni siquiera pretenden lograr una entrevista diferente y hasta se pasan jornadas enteras sentados en un escritorio, rogando para que un mail llegue a la casilla de correo y “les salve el día”, permitiéndoles "no escribir".
Obviamente, no podemos tirar la primera piedra, pero les aseguramos que nos esforzamos cada día para eliminar ciertos vicios. Y también les aseguramos que cuesta despegarse de tanta mediocridad y tanta vagancia. El periodismo se va emparejando entre los medios gráficos, pero se empareja hacia abajo, muy hacia abajo...


Sigo soñando

No obstante, hay un par de excepciones que me hacen pensar que todavía hay futuro; que todavía hay algunos que tienen respeto por sí mismos, aunque sean muy pocos.

Ojo! no se confundan. Esta no es una crítica, mirando de costadito. Esta es una autocrítica en la que también me incluyo y quise publicar con el sueño de que otros recapaciten como debí hacerlo yo en algún momento (por suerte lo hice a tiempo).

Pero lo más triste (y lo que más impotencia me causa), es que seguramente todo seguirá igual. Con unos pocos trabajando y esforzándose en busca de la perfección, mientras otros se pasan días, meses y años llenando páginas enteras con comunicados de prensa que llegan por mail o notas ajenas que se roban de otros diarios, asiduamente y sin citar la fuente (gran pecado en el verdadero periodismo). Y después se creen los grandes periodistas…
Contra ello, no podemos hacer más que publicar este grito de auxilio y esperar que algún día les llegue el reconocimiento a los que verdaderamente trabajan. A esos que tienen una verdadera pasión por el periodismo, la escritura y la verdad. Los otros, seguirán envueltos en una mediocridad a la que ellos mismos se arrojan cada día…